sábado, enero 06, 2007

Caramelos de anís


Así como existen las plantas enamoradas del muro, existen las chicas enamoradas del piso. Esa soy yo. De adolescente, tomé la costumbre de tirarme al piso a meditar

y desde entonces nunca la abandoné. En invierno uso una manta roja que me robé de un avión, en verano no uso nada y el frío de las baldosas me estabiliza el carácter.

Me gusta escuchar mis discos acostada en el piso, y esto no es un signo de abatimiento:

desde aquí la música es un flash!

Desde el piso veo los muebles desde otra perspectiva,parecen más modernos o más antiguos, parece que los hubiera comprado recién.

Cecilia Pavon

No hay comentarios.: