martes, febrero 06, 2007

Mix (no es el día del error)




A veces me olvido de que tengo 22 años y creo que oscilo demasiado entre lo intenso y lo intenso. Ahora lo trágico no me puede durar más de 22 minutos (es el límite), y me reconforta sentir que no puedo estar de otra manera más que bien. Por eso no es el día del error. Luego de los 22 minutos trágicos (no siendo Octavia de Cádiz) y los 15 minutos en shock, puedo responder: estoy bien.

Mis tránsitos entre el querer y odiar van haciéndose menos estrechos. Creo que es lo que necesitaba, ser más abstracta, sin que eso mate nada intenso. El equilibrio que he encontrado ahora es el siguiente: intensamente bien, trágicamente 22 minutos, abstracta lo que se pueda.

No es el día del error, creo que era el paso necesario para sentir que no he dejado de avanzar y que no hay equivocación.

Y ahora el detalle que mueve el día. Ángeles respondio. Me hace reír de complacencia.



Mix Calvo-Eguren-Young:

¿Puede ser para alguien siempre mi alegría?
Yo vivo si es que vivo junto a tu lejanía
César Calvo, Poesía inédita.


Entonces, ¿en qué creía? En el humor. En reírme de los sistemas, de la gente, de una misma. En reírme de mi propia necesidad de reírme constantemente. En ver la vida tan contradictoria, multilateral, diversa, divertida, trágica y con momentos de belleza terrible. En ver la vida como un pastel de frutas, incluyendo ciruelas deliciosas y almendras podridas, pero destinado a que nos lo comamos con hambre porque no se pueden celebrar las ciruelas sin envenenarnos, en ocasiones, con las almendras.
Erica Young, Miedo a volar.


La belleza como el amor, es lo único serio en la vida: serio como la sonrisa.
José María Eguren, Noche azul.

domingo, febrero 04, 2007

Resaca







Juramento de resaca: nunca un vaso más.
Realidad: ¿nunca?


Dias como éstos. Pisco ponedor, pisco sour ponedor, chela ponedora. Taxi camino a casa. Ventanas cerradas -entra el agua de los graciosos-. Zombie zombie zombie. Recuerdos difusos. Casa. Mamá con mate caliente. Yo rechazando el mate caliente. Ducha. Picadura extraña (o alergia?). Golpe en las rodillas de tanto bailar -yo era la bailarina de la KC & the Sunshine Band-. Vendita en la nariz. Mi camaaaaaaaaaaaaa. Comer como Gonta la bolita de arroz porque no se puede retener otra cosa. Cama. Sueños. Recuerdos difusos. Yo cheleando y bailando. Cama. Sueños. Octavia de Cadiz, soy Octavia de Cadiz y escapo de calles y busco a Martin Romaña. Cama. No existe Martín Romaña.


Juramento de resaca: nunca un vaso más

viernes, febrero 02, 2007

angeles




Regresar a la casona es una de las mejores cosas de esta semana (en realidad regresar a los archivos, a las pinturas, al aire lleno de guantes de goma, de mandiles blancos, alcohol, pinceles, madera, fotografías y alex ángeles, alex ángeles, alex...). Ahora trabajan allí Victoria y Fiorela, en un ambiente tranquilo, entre música de Eva Ayllón, Alejandro Sáenz, Vicentico y Diego Torres. Yo sólo recuerdo las tardes de Oasis, de The Clash y Indie Pop, cafés, camel y Alex Ángeles, entre conversaciones y conversaciones, aprendiendo a restaurar, a tocar las pinturas y sentirlo todo. Y Ángeles.


Te vi ayer, inicio sin reconocerlo, seguida de lapicero en mano a pedirte tu mail, sonrisas amables se pierden entre la voz de Herbert Rodríguez y la molestia común de 20 personas. Me despido, te escribiré.


Pero mañana, es demasiado por esta semana